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PRD busca a Hank Rohn, heredero del cacique del grupo Atlacomulco

viernes, 26 de noviembre de 2010.

Jesús Ortega

Rubén Cortés

En su hasta ahora infructuosa búsqueda de candidato para la alianza con el PAN en el Estado de México, el líder nacional del PRD, Jesús Ortega, se entrevistó con el banquero Carlos Hank Rohn, hijo del profesor Carlos Hank González, uno de los pilares históricos del mítico grupo Atlacomulco.

La alianza pensada “para terminar con el gobierno caciquil” trató de convencer al hijo del cacique mayor del PRI y dueño de una fortuna evaluada por la revista Forbes en mil 300 millones de dólares.

El mes pasado, Ortega buscó a Hank Rohn, quien no asintió, pero tampoco se negó. Quizás mantuvo la expectativa para burlarse tanto de perredistas como panistas, que “siempre han escupido la memoria” de su padre.

Sorprende que la izquierda pretenda como abanderado a un símbolo del capitalismo, dueño de un imperio de compañías holding y subsidiarias que compran otras compañías y hacen préstamos para comprar más… una máquina inagotable de hacer dinero.

Incongruencia que tiene eco: la encuesta de noviembre de GEA-ISA indica que el 45 por ciento está en desacuerdo con las alianzas PAN-PRD, el 20 por ciento las apoya y el 35 no tiene opinión.

Ortega no sólo cortejó a Hank Rohn para el Edomex. Al empresario Alejandro Martí, la alianza le planteó hace tres meses durante una cena que fuera candidato y éste se negó. “La alianza me parece una incoherencia”, explica Martí.

Tampoco hubo suerte con el ex rector de la UNAM, José Ramón de la Fuente, quien se zafó con que carece de residencia en la entidad; ni con el diputado por Convergencia Alejandro Gertz.

Por eso la alianza se convirtió en uno de los mayores absurdos políticos, incluso en los estados donde ganó en julio: Puebla, Oaxaca y Sinaloa, donde ninguno de sus candidatos era perredista o panista.

En Puebla ganó el priista Rafael Moreno, en Oaxaca el convergente Gabino Cué y en Sinaloa el priista Malova. La alianza fue incapaz de encontrar un perredista o un panista con condiciones ganadoras.

El Edomex no es la excepción, por lo que también inquirieron entre priistas supuestamente resentidos, como el propio Hank Rohn, quien pudiera estarlo porque en 2005 estuvo en la terna del gobernador Arturo Montiel, el cual finalmente se decidió por Peña Nieto.

También han buscado sin éxito a Eruviel Avila, alcalde de Ecatepec, y a políticos priistas de raíz zedillista como Manuel Cadena.

“Lucha del poder por el poder”, le llama el gobernador Enrique Peña a la búsqueda desesperada de un candidato por parte de los aliancistas, y éstos se justifican argumentando que sólo se trata de pragmatismo.

Sólo que al decir lo anterior olvidan que vender a tu abuela no te hace pragmático… te hace vendedor de abuelas.

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Un débil compromiso democrático

lunes, 15 de noviembre de 2010.

Arnaldo Córdova

Escribía Kelsen que para que la democracia adquiera carta de naturaleza en un país se requiere ante todo que la mayoría la quiera y, en primer término, los partidos políticos, que son los verdaderos actores del entramado democrático. Basta un solo partido que en realidad no quiera la democracia y prefiera otras vías para que la democracia esté en riesgo y se diluya en la politiquería y naufrague en el más abyecto fracaso. La democracia es un conjunto de relaciones sumamente frágil y en continuo peligro. Depende de todos los actores políticos, de todos los ciudadanos, que la democracia se asiente y perdure. La democracia implica el compromiso de todos con sus reglas y sus objetivos.

Muy raramente se da el acuerdo democrático de una sola vez, como ocurrió en España en 1978, con el acuerdo de la Moncloa. Ese acuerdo, por lo general, se va fraguando poco a poco y, en ocasiones, como entre nosotros, con larguísimos plazos que, desde luego, hacen perder la paciencia a muchos. El compromiso democrático entraña el querer algo que beneficia a todos y no a intereses parciales, lograr, por ejemplo, un acuerdo que va a favor de todos y no sólo de algunos. Lo contrario del compromiso democrático es lo que llamamos aquí la politiquería, que consiste en hacer política logrera, buscando sólo el propio beneficio a costa de todo lo demás, incluso de un acuerdo democrático.

Hemos tenido ejemplos de compromiso democrático. Lo fue, pese a la abusiva actitud de los gobernantes priístas que querían ceder algo, pero no todo, en 1977, cuando se concertó la reforma política. Lo fue, igualmente, cuando se acordó entre todos la reforma constitucional de 1996 y pudo elegirse un consejo del Instituto Federal Electoral que comprendía capacidad, neutralidad y voluntad de arbitraje. Pero, casi en todo lo demás, somos víctimas de la politiquería. Primero, los partidos buscan ubicarse en posiciones de fuerza que les permitan hacer su agosto e imponer sus intereses parciales; luego, según su fuerza, precisamente, tratan de imponer sus intereses a todos los demás, haciendo cisco el compromiso democrático al cual se supone que se deben.

Por desgracia, el que de vez en cuando se adquiera conciencia del compromiso democrático no asegura nada si eso no se convierte en un estado permanente. Para que la democracia triunfe definitivamente y acabe por asentarse entre nosotros se requiere que, por sobre los intereses facciosos, se imponga, justo, esa conciencia de que buscando el interés de todos, el interés general, todos salen beneficiados y, a corto o a largo plazo, incluso los que dominan hoy. Parece una utopía o, peor aún, una idiotez; pero no es así. Basta ser un poco más pragmáticos de lo que se suele ser. Basta con saber que promover una buena medida política de interés general redunda, necesariamente, en un propio prestigio mucho más amplio y reconocido por todos.

Durante mucho tiempo los priístas la dragonearon diciendo que ellos eran los verdaderos autores de la reforma política y los que habían decidido la democratización del régimen. Los demás habían obtenido lo que ellos habían concedido. Fue una buena carta que, sin duda alguna, les benefició. Pero hoy los priístas no son capaces, ni siquiera un poco, de tal hazaña. El típico agandalle de los tiempos pasados es y seguirá siendo su signo. Si son minoría, como tal son capaces de las más sucias maniobras para revertir una situación que no les favorece, en lugar de buscar acuerdos generales que hagan avanzar de verdad la democracia. Si son mayoría, son igualmente capaces de los peores excesos demandando posiciones que sólo a ellos les favorecen. No saben ser leales en la lucha política y carecen de toda seriedad para alcanzar acuerdos con los demás.

Sus éxitos siempre se han fincado en su clientelismo barato y desvergonzado, que consiste en comprar votos o apoyos a cambio de dádivas materiales o de posiciones políticas. Han tenido suceso en un pueblo jodido y deprimido que se la pasa esperando que alguien le dé algo. En eso, los priístas le llevan la mano a todos los demás, aunque éstos bien que han aprendido el oficio. Los priístas nunca han tenido ideas ni han sabido nunca luchar con las ideas, mucho menos por ellas. Los que les han dado las ideas, incluidas las que se resumían en la ideología del viejo nacionalismo revolucionario, son los intelectuales que les han servido o que han logrado sumarse a su poder. Con los priístas nunca se sabe a qué jugarle, porque nunca se sabe lo que buscan (ni ellos mismos lo saben) y les encantan los juegos sucios.

Con los panistas hubo alguna vez en que se podía tratar con ellos, porque creían en lo que pensaban y en lo que proponían. Pero su asociación al poder, obra de Salinas de Gortari en 1989, los corrompió rápidamente y se volvieron como los priístas, si bien y muy de lejos, mucho menos hábiles que éstos para jugar sucio. Lo que ellos hacen en su trato con los demás o desde que tienen el poder, es siempre extremadamente grosero y elemental y carente de todo sentido de la dignidad. Eso se nota, sobre todo, cuando gobiernan. Son unas bestias robando desde el erario público o enriqueciéndose a manos llenas. Y eso sucede también con sus nuevos socios, los dirigentes del PRD. Los panistas perdieron desde hace mucho tiempo el respeto y el sentido de sus viejos principios. Ahora hasta son capaces de asociarse con sedicentes izquierdistas, cosa que en el pasado jamás habría podido verse.

El sainete que los partidos han escenificado en torno a la elección de los nuevos tres consejeros del IFE los desnuda de cuerpo entero. Su actuación, sobresaliendo la del PRI, es de verdad vergonzosa y miserable. Y no es nueva, ya lo demostraron en 2003, cuando eligieron a los integrantes del anterior consejo del instituto, destacando la designación de Ugalde como consejero presidente. No tiene nombre, sencillamente, el que los priístas, como si fuera sólo un interés de ellos, hayan estado diciendo que, por ser mayoría, tenían el derecho a elegir a dos de los tres futuros consejeros. Pedirles que pensaran en quiénes podrían ser una garantía para un desempeño neutral en el consejo era una quimera. Era como pedirle a un ladrón que devolviera lo robado.

Como en 2003, ahora la mira era agandallarse de nuevo y dejar fuera de la jugada a la diputación del PRD. Nunca se pusieron a pensar en que elegir a consejeros neutrales o de consenso pudiera beneficiarles a ellos mismos, ahora que andan tan envalentonados y nos dicen que son los seguros triunfadores en las elecciones del 2012. No puede acusárseles de tener miedo. Lo que sucede es que son unos gandallas y no les interesa asegurarse el futuro, que para ellos es un destino (dicen que van a ganar, de todas, todas), sino dejar en claro que pueden hacer lo que quieran. ¿Cómo pedirles a esos especímenes de mala nota que sean fieles al compromiso democrático que demandaba Kelsen? Ellos no saben de lealtades democráticas y ni siquiera saben de sus verdaderos intereses en el futuro. Todo lo que ven hasta donde les alcanzan las narices es su juego sucio en el presente.

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Fecundación electoral in vitro,Edomex: modelo Iztapalapa Chuchos, indignados Cué, Duarte, Molinar

miércoles, 6 de octubre de 2010.

Astillero | Julio Hernández

Si los Chuchos y el PRD estructural no se avivan, López Obrador les comerá el mandado electoral en el estado de México con una fórmula corregida y aumentada del experimento de Iztapalapa, sin Juanito injertado. Vendedores de salón, los gerentes formales del negocio del sol azteca han creído que es suficiente e imbatible el trato palaciego hecho para adjuntar el membrete negro y amarillo a las pretensiones del partido de blanco y azul en aquella entidad, sin darse cuenta de que la transacción de elite podría quedar en situación de incumplimiento forzado por la irrupción del factor López Obrador. Así como en la competida delegación política del Distrito Federal fue necesario un planteamiento innovador y arriesgado para brincar las trampas puestas por el tribunal federal electoral –cuya presidenta actual, María del Carmen Alanís, es considerada en Los Pinos para un posible acomodo, por favores recibidos, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación–, ahora en el estado de México podría ensayarse algo parecido, llevando el caudal de votos del perredismo y el lopezobradorismo a boletas con logotipos partidistas distintos de los naturalmente deseados.

La idea es sencilla: si los Chuchos insisten en adjuntar el membrete del sol azteca al de Acción Nacional, el lopezobradorismo impulsará que el PRD de base vote por un perredista no alineado al chuchismo –en lista, Alejandro Encinas o Yeidckol Polevnsky– que sería postulado a través de un partido de intermediación, ya fuera Convergencia, que se mantiene siempre coqueteando con la vista puesta en las tasas de interés político, o el Partido del Trabajo, que está plenamente dispuesto a esta fecundación in vitro. Este método de reproducción electoral asistida combatiría eficazmente la infertilidad de los mandos nacionales de la llamada Nueva Izquierda que a su vez manejan la franquicia de la Revolución Democrática.
Como es natural, el desequilibrio provocado por López Obrador ha generado reacciones apasionadas de los jefes Chuchos. Ayer, Ortega y Zambrano, más el senador Carlos Navarrete, llenaron de acusaciones y descalificaciones a alguien que técnicamente es su compañero de partido, pero al que no se atreven a colocar bajo la guillotina estatutaria: vulgar, mesiánico, falto de serenidad, practicante del pensamiento único, promotor de campañas de odio, estigmatizaciones y anticristos, agresivo, desbordado, golpeador e incluso una especie de aliado con embozo del proyecto de Peña Nieto. El enojo es explicable: a fin de cuentas, el PRI, el PAN y los Chuchos se podrían arreglar económica y electoralmente en el estado de México. Por más belicoso que en campaña pudiera parecer, ese eje obedece a lógicas e intereses compartidos y, en momentos de peligro real, sabría obedecer las instrucciones específicas de salvamento. Es cierto que hay una confrontación creciente y agria entre el priísmo y Los Pinos, a causa del incumplimiento de los convenios de Bucareli que firmaron Fernando Gómez Mont, César Nava, Beatriz Paredes y un representante de Enrique Peña Nieto, pero ningún agravio estará en su momento por encima de las necesidades de sobrevivencia que en determinado momento se plantearan el PAN, el PRI y los mercaderes del PRD.
Astillas
Gabino Cué fue declarado gobernador electo de Oaxaca. Pero eso no es más que el cumplimiento natural de fases procesales rumbo a la toma de posesión. Lo que hoy está en el centro del análisis y los rumores políticos de la entidad es el asomo de evidencias de que el sucesor de Ulises Ruiz está enredado y entrampado por los diversos grupos de poder que le ayudaron a alcanzar una victoria generadora de altas expectativas que no se cumplirán si Gabino acaba entregando cuotas a los ex gobernadores Diódoro Carrasco y José Murat y al calderonismo que se la jugó con todo en su favor...
En Chihuahua, César Duarte se ha instalado en la gubernatura de esa entidad socialmente explosiva. A la ceremonia del caso asistió el poder priísta nacional, con Peña Nieto, Beltrones, Paredes, Rojas, el multiusos partidistas Malova, y el presunto sucesor designado de Betty, el coahuilense Humberto Moreira, que quiere irse al Distrito Federal para que su hermano Rubén pueda recibir la gubernatura norteña de manos de un interino y no de su meritito carnal...
Discursos, promesas y palabrería de ocasión, frente a ciudadanos que con justa razón mantienen escepticismo, sabedores de que el negocio sigue, nomás con nuevos administradores que si acaso cambiarán métodos, porcentajes y estilos, a sabiendas de que el show está diseñado para continuar...
Calderón no quiso dejar a los mexicanos con la duda, así es que ayer entró a la defensa abierta de la ganga sexenal ofrecida a Televisa y Nextel para que se hagan de concesiones en tales circunstancias de privilegio que causarían al patrimonio nacional un daño calculado en cinco mil millones de pesos. Un panista, el diputado Javier Corral, considera “un acto de corrupción política” lo que ha hecho el secretario de Comunicaciones y Transportes, Juan Molinar Horcasitas (¿gánster, sería el término aplicable a quien promueve gangas mafiosas, o a este tecleador se le ha fundido el sentido etimológico?). Pero, necesitado de defenderse, el licenciado Calderón declaró ayer que su gerencia trabaja “por ofrecer a los consumidores mexicanos servicios de telecomunicaciones de calidad a mejores precios y sin privilegios”...
Nada claro en el asunto de los turistas michoacanos secuestrados en Acapulco. No hay pruebas de que estén involucrados en asuntos de narcotráfico, como versiones oficiales filtraron de inmediato. Tampoco se ha dado a conocer ningún avance en su localización. La PGR atraerá la investigación, según anunció quien dice ser gobernador de Guerrero, el señor Torreblanca...
Y, mientras México y Estados Unidos firman un convenio sobre tráfico de armas, que servirá para que se diga que los gringos hacen caso a las súplicas mexicanas de que se frene el paso de instrumentos bélicos a territorio en crisis, ¡hasta mañana!
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

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