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El cura Buitrón Solano dijo dice que fue chantajeado por su empleada y que además se robaba las limosnas

sábado, 6 de noviembre de 2010.

El cura Boitron Solano pide perdón a sus fieles y todavía dice que fue chantajeado y no obstante acusan a Teodolinda de que se robaba las limosnas.

Cura trujillano fue ordenado por Papa Juan Pablo II

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La televisión peruana difunde el acto sexual de un cura con una empleada

LIMA (AFP) - Un sacerdote católico fue sorprendido y grabado en plena sesión sexual con la empleada de limpieza de su parroquia en el norte de Perú, según imágenes difundidas este jueves por la televisión de Lima, tomadas por el marido, que sospechaba de la infidelidad de su mujer.

El cura José Antonio Boitrón Solano fue encontrado en su cama de la iglesia Medalla Milagrosa, en la ciudad de Trujillo, con Tedolinda Amaya Altamirano, que ahora está con un embarazo de cuatro meses producto de su relación con el religioso.

"Es una trampa que me han tendido", dijo azorado al sacerdote al marido engañado quien, cámara en mano, grabó a escondidas el acto sexual durante unos segundos antes de irrumpir en la habitación.

"Reconozco mi error, cálmese", se escucha decir al cura, a lo que el marido le increpa: "¡Cómo me voy a calmar si encuentro a mi mujer con usted y todavía con un sacerdote!".

"Ahorita me voy y denuncio ante los curas que ha estado con mi mujer", añadió el esposo a la vez que lamentaba "ahora cómo explico esto a mis hijos".

Las imágenes grabadas corresponden al mes de setiembre cuando el marido sospechaba de que algo se traía su mujer con el cura. Una noche de ese mes la siguió, entró sigilosamente a la parroquia, pasó frente al altar y llegó hasta la habitación del cura donde los encontró en lides amatorias.

"El cura me acosó sexualmente, era forzada a satisfacer sus deseos", dijo en su defensa la mujer a América TV.

Ella, quien fue despedida de la parroquia, dijo que ha enviado una carta notarial al cura Boitrón Solano, pidiéndole el pago de quince años por tiempo de servicios y que reconozca al hijo que pronto nacerá.

Pese al incidente el cura trabaja normalmente, realiza las misas diarias e imparte la comunión a los feligreses de su parroquia, según las imágenes difundidas por América TV.

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En 2012, la Iglesia y Televisa buscarán erigirse en árbitros, advierte Muñoz Ledo

lunes, 1 de noviembre de 2010.

Roberto Garduño|Periódico La Jornada

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Frente al proceso electoral de 2012, la Iglesia católica y Televisa pretenderán ubicarse en el centro del espectro político para fungir de árbitros en los comicios federales, afirma Porfirio Muñoz Ledo, actor y crítico del poder político, quien observa en su reciente libro, La vía radical para refundar la República, que a la gobernabilidad en México le urgen las reformas en el Congreso, el Estado y en los medios de comunicación, precedidas de la movilización social como único vehículo de cambio.

En entrevista, ubica la vía radical en política: “Estaba satanizada –aduce– pero no es otra cosa que ir a la raíz de las cosas; hacerlas a fondo. Era importante reivindicar esa palabra. Toda posición convencional nos lleva a la catástrofe; imagina con la política dónde va ahora el país. La Cámara de Diputados es un desperdicio de mayoría; le llamé mayoría de chisguete, sólo sirve para miaditos de reformitas y cochupitos”.

Recuerda su paso por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), organismo político que en su fundación se negó a considerarse de izquierda –consta en sus estatutos de 1989–, y fue hasta 1999 cuando logré que se llamara partido de izquierda. Y ahora todas las tribus perredistas se llaman izquierda nueva, izquierda antigua, izquierda renovadora, todas se dicen izquierdas. He logrado, perdóname, desacralizar, desatanizar la palabra izquierda en México.

–¿Usted es partidario del régimen parlamentario?

–En la reforma del Estado se trataba, por iniciativa del senador Manlio Fabio Beltrones, de cambiar la forma de gobierno. Esto porque va a ganar quien tenga una mayoría en la Cámara que le permita gobernar, una mayoría monocolor; la única forma es que el gobierno sea investido por el Congreso.

–El equilibrio entre mayoría social y la mayoría política…

–Es imposible que salga de aquí un gobierno que cambie el rumbo del país, las estructuras, que modifique las instituciones que están naufragando cuando se depende del repunte de la economía de Estados Unidos; quiere decir que estamos condenados a crecer 3 por ciento. ¿A qué estamos jugando, si Perú y Panamá ya crecen a 9 por ciento? Hay una crisis nacional profunda. Por este camino no va salir el mundo, ¡no es cierto! Y nadie quiere cambiar el modelo económico.

–¿El servilismo en política interior y exterior?

–El problema fue cómo los tecnócratas convencieron a Miguel de la Madrid, y antes a José López Portillo; se los comieron. De la Madrid era muy dubitativo y tenía ciertas vetas pusilánimes de carácter. Y nos impuso al que lo indujo a la práctica neoliberal, a (Carlos) Salinas, y lo hizo a la mala, aunque se haya retractado de esa decisión.

–¿Se ha envilecido la política? –se le insiste.

–Nunca ha sido muy pura en México, pero sí hay una degradación grave de la política, y mira, el fracaso más grande en este país, aparte de la debilidad de De la Madrid y de la frivolidad de López Portillo, fue Vicente Fox, quien conjuntó frivolidad, entreguismo y pasión por los negocios. Generó descrédito y a la alternancia, a la pluralidad las convirtió en desorden, no hizo las reformas del Estado a que se comprometió conmigo.

“Y (Felipe) Calderón es fruto de todo eso, es la ilegitimidad. Llega Calderón porque Fox le tomó verdadera vesania a Andrés Manuel López Obrador. El pleito lo comenzó Fox, le vino el temor porque estaba metido en negocios turbios y por eso empezó a decir que iba a parar a López Obrador.

“Una vez me dijo: ‘¿y tu amigo López Obrador?’, y le contesté: ‘qué tienes contra él, es mejor que tengas buena relación con el jefe de Gobierno de la ciudad’, y me respondió: ‘no es que es esto y es lo otro’, y le comenté que ya le habían metido una jiribilla que le iba a costar mucho al país.

“No sabía él qué evidencias había contra el jefe de Gobierno. Y todavía me invita a cenar para decirme que necesita operadores políticos, y me suelta: ‘yo quiero desaforar a este cabrón’, ya comenzó a usar palabras más fuertes, y le dije: ‘¿qué te pasa, cómo lo vas a desaforar tú? Y dijo: ‘sí, mira, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial ya están de acuerdo. Uno lo va a acusar, ya tenemos arreglados a los del PRI y luego ya hablamos con el Judicial’. Y le respondí que iba a destrozar el sistema democrático del país. Le señalé: ‘te equivocaste’. Y así Fox generó la ilegitimidad, habiendo tenido la más alta legitimidad desde Madero.”

–¿El servilismo encuadra en la idiosincrasia del mexicano?

–Somos valientes, pero a veces no nos atrevemos; somos contestatarios, nos quejamos, pero no acabamos de ser buenos ciudadanos. Obviamente hay que crear ciudadanía, tenemos bajo nivel (…) porque sólo se participa en elecciones; la crítica política es baja y 80 por ciento está sometida a la radio y a la televisión. No hay pelea. Ha sido castrada por el autoritarismo. El presidencialismo castró a los mexicanos.

–Y el sistema político se enfila a seguir reproduciéndolo...

–Se necesita sacar al Ejército de las calles o en 2012 se dudará de la validez de las elecciones. Eso impediría que ese año se dé una salida y sí influirá en lo que sería una posibilidad de confrontación nacional que no sabemos qué proporciones pueda tener.

–¿Una mínima paz pública?

–De aquí a las elecciones no están excluidos incidentes; Luis Donaldo Colosio se murió en una campaña, sobre todo estando el narco en la calle y el Ejército también. Necesitamos garantías para llegar, pero sobre todo una gran movilización social; a eso lo llamo la vía radical, porque no pienso que una revolución armada sea posible y deseable en México, porque las armas las tienen los narcos y el Ejército.

–¿La administración actual pretende borrar de un plumazo las ideologías?, ¿prescindir de la izquierda o la derecha?

–Quieren reivindicar el centro. En México es un espacio de operación política, es la maniobra. Es un centro operacional que es abusivo. Esto se está viendo en las alianzas. El verdadero centro ético no existe en México y lo quiere recuperar la Iglesia. Y te adelanto que, bajo otra modalidad, Televisa se va a presentar como el centro. Tal como lo hizo con su Iniciativa México y con Javier Aguirre anunciándose en el Ángel; este tipo de propaganda hueca, patriotera, vacía, infantil del ‘vamos a salir adelante’, con ello va a buscar, con la Iglesia católica y empresarios importantes, ser el centro para arbitrar y agarrar más poder.

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Los obispos y la estabilidad social

sábado, 2 de octubre de 2010.

Bernardo Barranco V.

¿Qué les pasa a los cardenales, quieren dinamitar el país? Es muy notorio el endurecimiento de sus discursos y críticas que rebasan la querella con la Suprema Corte de Justicia de la Nación y Marcelo Ebrard por las bodas gays. Hay enojo y encono. No nos referimos solamente a los planteamientos del cardenal Juan Sandoval Íñiguez, quien comparó al gobierno capitalino con una dictadura “por aprobar sin el consenso de las mayorías y contra la ley natural, el aborto, la píldora del día después, los matrimonios del mismo sexo y la posibilidad de que esas parejas adopten niños”. También en las últimas semanas el cardenal Rivera ha estado incisivo. Ante la matanza de migrantes en Tamaulipas, Rivera sentenció tajante que nos hemos convertido en un pueblo corrupto y asesino. ¿Todos los mexicanos? Justo en el marco de los festejos del bicentenario, en la presentación de un libro, el cardenal reprocha la falta de reconocimiento histórico de 170 religiosos que lucharon contra la corona y sentenció a la clase política que es necesario conocer la historia y las raíces de México antes de generar un nuevo proyecto de nación, y no sacárselo de la manga, como algunos políticos andan pregonando (La Jornada, 24/09/2010).

En días recientes, la cerrazón. Tanto el cardenal Rivera como el sacerdote Hugo Valdemar se negaron a conciliar ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), donde fueron denunciados por discriminación. Argumentaron la irreductibilidad de sus posturas respecto al matrimonio y adopción entre personas del mismo sexo, ya que no son conciliables mediante una audiencia, en razón de que nuestra postura emana de nuestro credo religioso, es decir, de nuestra conciencia. ¿Dónde queda el diálogo en un tema tan controvertido? Las actitudes de los cardenales han sido favorecidas por la actitud pasiva y anémica del gobierno federal. Al parecer el gobierno del presidente Felipe Calderón no está dispuesto a abrir nuevos frentes de confrontación con la jerarquía católica. Sin embargo, su aparente indulgencia genera vacíos, puede ser interpretada también como debilidad frente a un sector que presume aliado.
Con sus actitudes y confrontaciones, es un hecho que los cardenales Rivera y Sandoval actúan con rebeldía al orden jurídico y social existente en el país. Pareciera que ponen en cuestión el llamado modus vivendi, acuerdo por el cual el país alcanzó a finales de la década de 1930 una deseada estabilidad social. Al final de la guerra cristera y aún con los ánimos caldeados, se pacta un nuevo modo de vivir entre los funcionarios gubernamentales que se comprometen a no aplicar las leyes anticlericales que contiene la Constitución a cambio de que las autoridades eclesiásticas cedan no disputar de manera pública las condiciones y la conducción política del poder. Hoy sería ingenuo, políticamente, pensar que estamos sólo ante arrebatos y berrinches descomunales de la alta jerarquía. La historia nos ha mostrado la capacidad de la jerarquía, en el México moderno, para insertar sus demandas y negociar con ventaja en los momentos de mayor debilidad del sistema político. Nos referimos a que justo en las coyunturas electorales y en las circunstancias de crisis la jerarquía ha logrado alcanzar sus demandas. Por ejemplo, lograron las reformas de 1992, en las que se conjuga la debilidad del sistema político del gobierno de Miguel de la Madrid y los dudosos resultados electorales que llevan a Carlos Salinas de Gortari a la Presidencia a fines de los años ochenta. ¿Estamos en un escenario de debilidad política en que la jerarquía prepara el terreno para una segunda generación de reformas constitucionales? Si bien las reformas en materia religiosa intentaban poner fin a la relación de simulación entre la Iglesia y el Estado, a partir del gobierno de Vicente Fox se percibió un mayor soplo confesional en lo político. Dicho tufo se ha extendido a casi todos los partidos políticos y sin duda jugarán diferentes ofertas en el proceso electoral de 2012, que ya se avecina.

Como sabemos, la Iglesia aspira a obtener la modificación de los artículos 130 y 24 constitucionales, a fin de obtener la libertad religiosa plena, detentar medios electrónicos de comunicación; lograr presencia catequética en la educación pública y participar de un porcentaje de los impuestos que percibe el Estado, como en Europa, para destinarlos a actividades religiosas. Sin embargo, por su actitud beligerante, los cardenales parecen apostar por debilitar las formas de gobierno. Dada la delicada circunstancia de violencia que México vive, las provocaciones clericales pueden escalar peligrosamente con altos costos sociales para la estabilidad del país. A pesar de que los estilos y contenidos son muy diferentes en el episcopado mexicano, la actitud beligerante de los cardenales puede ser complementaria a la posición más mesurada y negociadora de la estructura del episcopado, encabezada por Carlos Aguiar Retes. La jerarquía intuye el advenimiento de cambios en el país, se prepara para diferentes panoramas. Resurgirán de sus cenizas los viejos obispos priístas; algunos actuales se desmarcan ya del Partido Acción Nacional (PAN), porque la debilidad del gobierno y la debacle del partido también afecta a la Iglesia, así lo reconoció José Trinidad González, obispo auxiliar de Guadalajara, al declarar: es “urgente separar la imagen del PAN de la Iglesia católica. De acuerdo con el análisis, el factor político aleja a muchas personas, porque “creen que la Iglesia apoya al blanquiazul en la capital jalisciense y en muchas entidades” (http://sdpnoticias.com/blogs/Jalisco).

Si la Iglesia optó por la estabilidad social con el modus vivendi, la jerarquía católica hace justo una década se inclina por la transición democrática desde la alternancia. Los obispos en el documento Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos en el 2000, hacen una opción preferencial por la democracia. Penosamente las condiciones se han degradado. Así como los obispos sentencian que la mayor amenaza al Estado laico es el viejo laicismo, yo complementaría que el neoclericalismo político es hoy una seria amenaza a la democracia mexicana.

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