0

Desfiladero: ¿Otra revolución? Parece imposible. Es urgente

sábado, 6 de agosto de 2011.

Foto

La recién nombrada directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), la francesa Christine Lagarde, en complicada situación ReutersFoto Foto

Jaime Avilez | La Jornada

Lo que sea de cada quien, es notable el bajo perfil que mantiene Enrique Peña Nieto. Habla ya muy poco, lo menos que puede. Mientras todos opinan, se conserva en estado zen. En términos futbolísticos, tiene congelado el balón, pero debe mirar con angustia el avance del reloj y la desesperante caída de las hojas del calendario, al que –desde su punto de vista– aún le queda toda una eternidad por transcurrir antes del primero de julio de 2011.

¿Para qué guarda silencio, como si fuera un carmelita descalzo y no un político que aspira a ocupar la pequeña presidencia de este gran país? Claro: para no perder su apabullante ventaja en las encuestas ni desengañar a quienes ya lo perciben como el inevitable sucesor de Calderón.

Más temprano que tarde, sin embargo, tendrá que declamar sus ideales y recitar sus propuestas. Mientras ese día llega, el patético circo de los enanos del PAN intenta sin éxito montar el clásico sketch de Buster Keaton, la ambulancia que no va a ninguna parte, que no hace mucho, ensayando Violetita, le aprendí a la maestra Shadai Larios.

Por su parte, el coro de los levantacejas, un día sí y otro también, manifiesta, reitera y repite su enorme preocupación por el futuro del PRD, un tema que al parecer desvela a toda la opinocracia. Como si tocaran bajo la batuta de un director, todos los miembros de esa orquesta insisten en que si Marcelo Ebrard no es el candidato del PRD, ese partido perderá su registro, si bien le va, porque si le va mal quedará a deber votos para los comicios de 2018.

No es broma: el más retrógrada de los líderes de opinión de Televisa, escribió el año pasado que la percepción que la gente tenía de Andrés Manuel López Obrador en aquel entonces era tan, pero tan negativa, que lo hacía aparecer en los sondeos con menos 40 (sí, -40) por ciento de preferencias.

Lo que no se entiende es esto. Si los opinantes odian a la izquierda mucho más que el estrecho de Anders Behring a los musulmanes de Noruega, ¿por qué se oponen a que el político tabasqueño sea el abanderado perredista? ¿No sería más lógico que lo apoyaran en sus aspiraciones, para ayudarlo a echarse de cabeza al precipicio? Algo, desde el fondo del fondo de las sospechas, sugiere que en realidad ellos y sus patrones están aterrados ante el riesgo cierto de que vuelva a encenderse el fuego de la pejemanía y el máximo dirigente opositor del país empiece a crecer exponencialmente en el ánimo del pueblo, no bien Peña Nieto salga de la zona del silencio y diga lo que tenga que decir.

Porque, seamos francos, ¿qué puede decir Peña Nieto que no haya dicho Calderón? ¡Nada! (Perdón, me exalté: retiro los signos de admiración.) Nada. ¿Y si Peña Nieto se desploma quién va a crecer? ¿Don Beltrone?

¿O tal vez si se hunde Peña Nieto crecerá Santiago Creel (a quien Fox desea imponer como candidato del PAN para garantizar que su partido le devuelva la Presidencia al PRI, tal como en su momento lo pactó con Salinas)? ¿O crecerá, si no, alguno de los enanitos del circo, por ejemplo, el Cordero que bala en Hacienda, Josefina Vázquez Mota, que no se tentó el corazón para dejar sin ingresos ni prestaciones a las trabajadoras de Educación Indígena de la SEP que se negaron a mudarse a un edificio en ruinas, o el oráculo que para alimentar su candidatura entorpece la erección de la Estela de Luz y Fuerza?

México necesita desesperadamente un estadista que tenga la estatura y la grandeza de Benito Juárez o de Lázaro Cárdenas. Anteayer, no sólo se desplomaron todas las bolsas de valores del mundo, ni se devaluaron únicamente el dólar y el euro, también bajaron de precio el oro, la plata y el petróleo. Mientras la verdadera presidenta de Estados Unidos viajaba en secreto a China (¿para pactar qué, con los líderes de la economía que les da de comer a nuestros vecinos del norte?), su elegante mayordomo se comprometió a no cobrarles impuestos a los ricos, a cambio de recortar los programas sociales y las ayudas a los pobres durante los próximos 10 años. ¿De qué le sirvió esto al mundo?

Europa todavía no sale del agujero de los 440 mil millones de dólares que necesitaba Grecia para no colapsar a toda la UE, y ahora Italia, con un déficit muchísimo más grande, desató el pánico financiero global. Pero mientras los países del grupo Pegi (Portugal, España, Grecia e Italia, no Pigs, como dicen los supremacistas británicos), sufren los estragos de la absurda política monetaria que alcanzó su máximo nivel de incompetencia –y está a punto de cerrar una etapa de la historia humana, que se inició después de la Segunda Guerra Mundial, pero entró en fase crítica luego de la desaparición de la Unión Soviética–, la nueva directora del FMI, Christine Lagarde, está a punto de caer en desgracia.

¿Qué haría un estadista mexicano en una situación tan grave como ésta? Además de aplicar estrictas medidas de austeridad, recortando a la mitad los sueldos de la alta burocracia; de crear miles de empleos acelerando a fondo la construcción de las refinerías que faltan para que dejemos de importar gasolina; de invitar a los migrantes que ya viven aquí a repoblar el campo y renegociar el TLC en materia de agricultura para que México vuelva a producir los alimentos que consume; además de todo esto, y de invertir en educación superior e investigación científica y tecnológica, un estadista, en estos momentos, leería con lupa la oportuna y atinada nota que ayer publicó Susana González en este diario, y que pone de relieve uno de los aspectos menos visibles y más absurdos de la política salinista aplicada por Calderón.

Entre 2006 y 2010, las firmas extranjeras que controlan 40 por ciento del territorio nacional explotando minerales del subsuelo produjeron 220 toneladas de oro y las vendieron en el mercado mundial por 5 mil 753 millones de dólares, pero sólo pagaron entre cinco y 111 pesos por cada hectárea que usan. Para fortalecer sus reservas internacionales, el Banco de México adquirió una modesta porción de ese oro a razón de mil 600 dólares la onza, o 52 mil 800 dólares el kilo. Es como lo que pasa con el petróleo: exportamos naranjas e importamos jugo de naranja, pero en el caso del oro compramos el jugo de las naranjas que les regalamos.

Un estadista, para decirlo pronto, volvería a nacionalizar las minas. Pero antes tendría que encabezar una revolución. Quienes quieran impulsar esa revolución, sólo necesitan que el único estadista que hay en México gane las elecciones de 2012. Parece imposible. No lo es. Y no hay otra salida. Bien lo saben miles y miles de mexicanos, en su mayoría personas de la tercera edad, que siguen luchando con una tenacidad tan profunda como su esperanza, y que asisten semana a semana a los círculos de estudio de Morena, repartenRegeneración, y se esfuerzan por construir los 65 mil comités ciudadanos que, el primero de julio, cuidarán los votos que reciba Andrés Manuel López Obrador, casilla por casilla.

Por lo pronto, este martes, a las ocho de la mañana, todas y todos a la Cámara de Diputados, a rechazar la aprobación de la ley de seguridad nacional. Es decir, la legalización de la dictadura militar que Estados Unidos quiere imponernos a toda costa, con el apoyo del PRI, del PAN y también del PRD salinizado por Ebrard y Camacho.

jamastu@gmail.com

Anterior

Siguiente

Subir al inicio del texto

Leer Mas...
0

Desfiladero; La democracia imperfecta de Felipe Calderón de la Parca, Carta al marqués de Vargas Llosa

sábado, 5 de marzo de 2011.

Jaime Avilés

Su excelencia: la triple w persigue a Felipe Calderón de la Parca, no sólo en el ámbito de Internet, donde Wikileaks se ha convertido en su peor pesadilla, sino incluso en sitios que le brindan un trato más suave, como el que recibió anteayer en el Instituto Woodrow Wilson de Washington (IWWW), donde al hablar de su guerra contra el narcotráfico, que es la mayor de sus hipocresías, contó una fábula siniestra.

Sintetizó: un médico joven llega a un pueblo, un paciente lo consulta porque le duele el estómago, y le dice que ha intentado curarse con remedios caseros pero que ya no le sirven. El médico le extirpa un tumor y le informa que necesitará radiaciones y quimioterapia. Dos meses después, lo que sigue es textual: el paciente dice no, pero el problema es el médico. ¿Por qué? Porque yo estaba sano antes de que llegara el médico al pueblo y ahora se me cayó el cabello, tengo mucho dolor, así que el problema es el médico... [¿Así es como?] nosotros estamos combatiendo el cáncer en México.

Aunque a los miembros del IWWW que lo escuchaban, esta deliciosa comparación los mató de risa (plugo a su alteza que lea la crónica de Alonso Urrutia en La Jornada de ayer), la verdad, señor marqués, es muy otra. Ese médico joven no era joven y tampoco médico: era y sigue siendo un charlatán.

Cuando llegó al pueblo, entró al consultorio por la puerta de atrás y sacó al Ejército a las calles para atemorizar a quienes lo repudiaban. El paciente nunca fue a verlo: se lo llevaron a rastras. Tampoco le pidió que lo operara, pues desde 1982 tomaba medicinas amargas pero necesarias que sólo habían empeorado su salud y quería algo distinto.

Para que el infeliz le tuviera respeto, el charlatán compró todas las televisiones del pueblo y difundió mensajes grabados las 24 horas del día a fin de aturdirlo. Y de pronto, lo ató a la mesa del quirófano, le aplicó sanguijuelas en brazos y piernas y lo abrió en canal. Sin diagnóstico ni pronóstico, le metió el bisturí, le sacó un tumor y le causó una metástasis, que sigue extendiéndose por todas partes.

Cuando sus familiares corrieron a visitarlo, quedaron atrapados en una balacera entre militares y paramilitares, y murieron acribillados. Al exhibir sus cuerpos como trofeos de caza, la policía afirmó que eran sicarios del crimen organizado. Miles y miles de hombres, mujeres, niñas, niños, jóvenes estudiantes y deportistas, abuelas y abuelos, ricos y pobres, policías y ladrones, migrantes y despedidos, señor marqués, han caído asesinados de las maneras más atroces, y cada día con mayor crueldad, en este infierno que su alteza describe como una democracia imperfecta.

Lo más terrible de todo es que más de la tercera parte de la economía nacional depende de la industria de la droga, así como los charlatanes viven del cáncer que supuestamente combaten cercenando a sus pacientes. ¿Conque democracia imperfecta, señor marqués? Veamos...

Dos juguetes de hule

El pasado primero de enero, la Secretaría de Marina (Semar) compró dos juguetes de hule (sic) en 8 millones 573 mil 792 pesos con 80 centavos. Por el primero pagó 3 millones 229 mil 87 pesos; por el segundo, 5 millones 344 mil 705 pesos y 80 centavos. La información está disponible en una página electrónica oficial llamada Compranet.

Ahí consta que el 01/01/2011, la dirección general adjunta de Adquisiciones de la Semar, mediante el contrato 13-SCN/091-2010, compró al señor Eduardo Heredia Hermida (Registro Federal de Causantes HEHE-680311-P15), con domicilio en avenida Insurgentes Sur 953, colonia Nápoles, delegación Benito Juárez, juguetes de hule, en la cantidad de 1 (sic), por 3 millones 229 mil 87 pesos.

Ante la magnitud de la suma económica erogada, surge una duda razonable: ¿se trata de un solo juguete de hule, como indica la palabra cantidad encima del número uno, o estamos hablando de un lote? La sospecha se agudiza porque, en Internet, Eduardo Heredia Hermida aparece como director comercial de Imanart, empresa dedicada a la fabricación de etiquetas e imanes publicitarios. En Compranet, su teléfono es el 5523-5383, pero la persona que lo descolgó ayer cuando llamé dijo que ahí no vive nadie con ese nombre. En Internet, la firma de Heredia tiene el 5546-233650, pero una grabación de Telmex asegura que está fuera de servicio.

En cuanto a la segunda operación, en Compranet consta que el 01/01/2011, la misma dependencia de la Semar, mediante el contrato 13-SCN/092-2010, adquirió en la Juguetería Coloso SA de CV, sita en Fray Servando Teresa de Mier 396, colonia Merced Balbuena, teléfono 5768-4357, juguetes de hule, en la cantidad nuevamente de 1, por 5 millones 344 mil 705 pesos con 80 centavos.

En Internet, la dirección de Juguetería Coloso es Fray Servando Teresa de Mier 376, no 396. Y en el teléfono citado nadie responde. ¿Por qué los datos que Semar publicó en Compranet adolecen de tantas inexactitudes? ¿Por qué los contratos tienen terminación 2010 si se refieren a operaciones de 2011? ¿Por qué otro de ellos, el 13-SCN/089-2010, es anterior al 091 y al 092, pero reporta una compra efectuada el primero de febrero de este año?

¿Hay transparencia en México, señor marqués? Aparentemente sí. ¿Para qué sirve? Lo ignoro. El sábado pasado este espacio denunció que, siempre según Compranet, en 2009 la Secretaría de la Defensa Nacional pagó 86 millones de pesos por 600 sarapes afelpados. Ninguna autoridad se tomó, ni siquiera y valga la redundancia, la molestia de molestarse.

Estamos en guerra contra lo que da empleo, alimento y ocupación a millones de personas en México y en Estados Unidos. Vuestro condecorador, su alteza, el joven médico que acaba de entregarle la orden del Águila Azteca, voló el jueves a Washington para hablar con Obama. Hillary no se mostró en público, para acallar las sospechas de que ella es la verdadera presidenta y Barack su mayordomo.

Como vuescencia bien sabe, en toda visita de Estado se pactan las actividades de los participantes. Ante las rebeliones del mundo árabe, y para impedir que el precio del crudo se dispare más allá de los 150 dólares por barril si cae Kadafi, la Casa Blanca le pidió un favor a Calderón. Este lo aceptó gustoso y el director general de Pemex, Suárez Coppel, anunció que pondrá a subasta, entre las mayores empresas petroleras privadas que en el mundo son, nuestros yacimientos del Golfo de México.

A cambio, Calderón solicitó y obtuvo permiso para despotricar contra el embajador Carlos Pascual, quien en múltiples cables filtrados por Julian Assange a través de Wikileaks y publicados por La Jornada, externa su comprensible desconfianza ante la incapacidad de las fuerzas armadas mexicanas –que compran sarapes y juguetes a precios inverosímiles– para combatir al crimen organizado.

Así, pues, para hablar pestes de Pascual, Calderón ofreció los yacimientos del Golfo en una pataleta que será recordada como el berrinche más caro del mundo. Washington, por supuesto, no retirará a su embajador, señor marqués. Su excelencia puede tener plena seguridad de ello.

Cuando todos éramos muy jóvenes y vuestro precoz talento ganó el premio literario de Casa de las Américas, su alteza no vaciló en rechazarlo. ¿Por qué, después de llevarse el Nobel, permitió que la reina doña Sofía lo ridiculizara tan impíamente al otorgarle el título nobiliario de marqués? ¿Para joder a García Márquez?

Leer Mas...
 
EL CAUDILLO PETROLERO © Copyright 2010